
EL CARTERO ESTABA SENTENCIADO A DESPARECER CON LA EVOLUCIÓN DE LA
TECNOLOGÍA
DE LAS
LOS CORREOS DE MOCTEZUMA AL CORREO ELECTRÓNICO
HOY,
HOY, HOY, TODO ES DISTINTO Y DIFERENTE, LAS COMPUTADORAS TIENEN SISTEMAS
DE RECONOCIMIENTO DE VOZ, UNA CARTA SE DICTA Y LA COMPUTADORA LA ENTIENDE
DEDICO
ESTE ESPACIO A LOS CARTEROS EN SU DÍA
Hace algunos años, cuando se iniciaba la
década de los Noventa, en mis comentarios que hacía en Canal 3 de Puebla,
al llegar el 12 de Noviembre, expresaba mi visión con la llegada inminente
del Correo Electrónico
Comentaba en aquel entonces, que la figura
tradicional del Cartero con su Mochila llena de Cartas y de papeles y
revistas, el de a pie o el de bicicleta, corriendo de las terribles
mordidas de cualquier perro, pasaría a ser una figura, siempre amada y
respetada por todos, en un Museo de Cera.
En ocasiones me sorprende, como hemos poco a
poco ido perdiendo nuestra capacidad de asombro, todo lo que hoy vemos a
nuestro alrededor nos parece tan natural, como si ya existiese desde
siempre y no es así, sin embargo cada uno de nosotros, recibe un adelanto
tecnológico, se sorprende, lo analiza, lo descubre, lo utiliza y lo guarda
en una invisible memoria, que no distingue las líneas invisibles del
tiempo y ahí se queda como si siempre hubiese existido.
Me imagino, en los recuerdos de aquella
deliciosa lectura que hiciera hace muchos años, cuando no interferían en
mi formación ni el cine, ni la televisión, de Bernal Díaz del Castillo en
su extraordinaria Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España,
narrando como los correos de Moctezuma veían a lo lejos en las costas la
llegada de un puñado de hombres, Blancos y Barbados con sus Barcos de
Velas, hasta esa época tecnológicamente desconocidos para ellos y cómo con
una habilidad artística increíble dibujaban o pintaban lo que sus ojos
miraban, para entregárselo al primer correo que debía recorrer un tramo a
paso apresurado y que a su vez en un sistema de estafetas, lo hacían
llegar al Emperador allá en la Gran Tenochtitlan.
De esa época también podríamos imaginarnos el
momento aquel en que Cristóbal Colón hace el descubrimiento de unas nuevas
tierras que confundió con las Indias y debió recorrer el camino completo
de regreso para informar a los Reyes de España de su hallazgo y del éxito
de su misión.
Los Indios Americanos se comunicaban a
distancia por medio de señales de humo, mientras las civilizaciones más
avanzadas Europeas, utilizaban palomas mensajeras o correos a caballo que
atravesaban grandes distancias, portando mensajes a sus destinatarios y
esperando las respuestas.
En la época de los Romanos, rapaban a un
esclavo y le tatuaban el mensaje en la piel de la cabeza y luego esperaban
a que le creciera el pelo, para que pudiese cruzar tierras enemigas u
hostiles y ser rapado nuevamente al llegar a su destino y así poder
entregar mediante la lectura el mensaje del cual habría sido portador.
El Correo es un personaje que siempre ha
acompañado a la humanidad en todas las etapas de la historia y en todos
los niveles sociales, políticos, económicos, románticos y hasta bélicos.
Quien no recuerda las vicisitudes de los
enamorados para cartearse en todos los tiempos, desde el principio de la
historia hasta hace sólo unos años, antes de la aparición del Internet.
Las pequeñas notas que se entregaban
clandestinamente con palabras de amor, que en muchas ocasiones eran
comprometedoras o las esperas de cada respuesta se volvían en ocasiones
además de angustiosas y muy peligrosas.
Muchas vidas costaron los mensajes de correos
en tiempos de guerra, en los que aún hay historias inéditas que
seguramente no pueden contarse.
Recuerdo la correspondencia de mi tiempo,
operada en nuestro País por el Servicio Oficial de Correos de México, que
durante muchas décadas fue un monopolio del Estado, las cartas, se
escribían a mano o con una maquina mecanográfica, es decir una máquina de
escribir y se acudía a las oficinas a que las pesaran y tasaran la tarifa
de las estampillas.
Antes de los años cincuenta del siglo pasado,
el correo internacional viajaba por los océanos en barcos y por tierra en
lo que s ele ocurra, desde el burro hasta el ferrocarril.
El correo aéreo, llegó con la aviación y para
utilizarlo con sus enormes ventajas en tiempos de entregas, había que
pagar una tarifa mas alta y utilizar un papel muy especial, muy muy ligero
y cada carta era estrictamente pesada.
Desde luego que el medio más efectivo en
tiempo seguiría siendo el telégrafo, que también en un monopolio del
Estado con Telégrafos Nacionales, cobraba el servicio por cada palabra
enviada y con alguna modalidad más barata en servicio internacional como
lo eran las LT Nocturnas que por un precio bajo, permitían mensajes de
hasta 21 palabras.
Obviamente nuestros lectores, acostumbrados
hoy a las modernas tecnologías celulares, se sorprenderán de mis
recuerdos de aquellas no muy lejanas épocas en las que al finalizar los
cincuentas había dos compañías de teléfono que prestaban servicio,
Mexicana y Ericsson y a cada usuario nos daban un número de sólo dos
dígitos es decir el 16 o el 32, que el teléfono era de dos partes, el
auricular que se unía a la caja de madera con un cordón, caja en la cual
se encontraba el micrófono con el cual se hablaba y no tenían disco de
marcar, había una manivela a la que se le daba de vueltas, para que de esa
forma contestara una operadora, quien de manera gentil y casi familiar nos
comunicaba y seguramente permanecía en la línea de manera silenciosa,
convirtiéndose en la confidente de todos los que utilizábamos esa
tecnología.
Más adelante una de las dos compañías
desapareció y los teléfonos se volvieron automáticos, con un disco para
marcar con un sistema de pulsos y los números pasaron de 4 a 5 dígitos y
las comunicaciones fueron directas y más privadas, sin descartar los muy
célebres hasta la fecha pajaritos en las líneas, con la excepción del
servicio de larga distancia, tanto nacional como internacional, siempre se
hacían por operadora y generalmente una llamada se solicitaba y podría
tardar horas en que se produjese el contacto.
Recuerdo de mis viajes a principios de los
setentas en Europa y el Medio Oriente, la tragedia de cada llamada, para
hacer entender a una operadora internacional deletreándole, una
comunicación con Ciudad Valles, San Luís Potosí, que automáticamente
marcaban a San Luís al que llamaban Potosí y a corregir hasta que después
de un par de horas se lograba finalmente la comunicación y desde luego
para que durase 3 minutos, por su elevadísimo costo.
Recuerdo que en el lobby de los Hoteles,
ponían un Teletipo, que era algo así como una maquina de escribir enorme y
sin teclado que escribía sola, conectada por un cable a los servicios de
noticias.
Las máquinas de escribir mismas se
transformaron de mecánicas a eléctricas y después a electrónicas, dejando
atrás la bolita por la margarita y con memorias, hasta su desaparición
frente a la impresora láser que vendría en la década de los ochentas en la
revolución digital que aún hoy no culmina.
Las cartas se escribían originalmente con
PLUMAS, cuyo nombre proviene del uso de una pluma de ave, con la punta
afilada que se mojaba en un tintero por cada palabra que se escribía,
misma que evoluciona ante la tecnología de las plumas fuente, que a su vez
evoluciona con la denominada Pluma Atómica, cuyo nombre es moda de finales
de los cincuenta y que hoy se denominan bolígrafos o hasta la revolución
actual del Soller, que utiliza gel en lugar de tinta o finalmente la pluma
digital que memoriza todo lo que escribimos con ella y lo vacía en el
disco duro de una computadora para darle procesamiento a las palabras.
Hoy, hoy, hoy, todo es distinto y diferente,
las computadoras tienen sistemas de reconocimiento de voz, una carta se
dicta y la computadora la entiende y la transcribe y en solo segundos se
transmite con un sistema de correo electrónico por medio de Internet, el
Fax murió muy joven, duró muy poco tiempo, por haber llegado tarde y el
sistema Messenger es la evolución instantánea del Correo Electrónico.
Hoy los problemas del correo tienen que ver
con sistemas de seguridad y de encriptación, con el correo basura, que se
ha convertido en una terrible plaga, que hoy ocupa a los legisladores del
mundo que buscan a pasos acelerados una solución, los virus son una
amenaza, que genera pérdidas de cientos de millones de dólares.
Jamás existió una generación humana más
comunicada que la nuestra, los celulares evolucionan y estarán diseñados
en la tela, junto con el Internet en las mangas de una camisa, integrados
a la tinta digital, la voz sobre IP, abate costos y permite llamadas
gratuitas sin distancias, el mail, y el Chat sumados se integran a esta
revolución silenciosa.
Lo más notable, fue que el correo evolucionó a
los sistemas de mensajería especializada y el CARTERO, nuestro personaje y
nuestro héroe de mil batallas no se extinguió, cada mañana llega a nuestro
domicilio a entregar las cartas, las de los estados de cuentas o la
correspondencia tradicional, hoy llegan en Moto, pero llegan siempre con
una sonrisa cumpliendo su deber, a pesar de la bravura de los perros, el
CARTERO sigue siendo y lo será por mucho tiempo un personaje y un
sobreviviente de nuestro tiempo.
A ellos, a cada uno de los Carteros, dedico
este espacio con motivo de su día, deseándoles dicha y felicidad.