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flecha.jpg (792 bytes) EL CARTERO ESTABA SENTENCIADO A DESPARECER CON LA EVOLUCIÓN DE LA TECNOLOGÍA

flecha.jpg (792 bytes) DE LAS LOS CORREOS DE MOCTEZUMA AL CORREO ELECTRÓNICO

flecha.jpg (792 bytes) HOY, HOY, HOY, TODO ES DISTINTO Y DIFERENTE, LAS COMPUTADORAS TIENEN SISTEMAS DE RECONOCIMIENTO DE VOZ, UNA CARTA SE DICTA Y LA COMPUTADORA LA ENTIENDE

flecha.jpg (792 bytes) DEDICO ESTE ESPACIO A LOS CARTEROS EN SU DÍA


Hace algunos años, cuando se iniciaba la década de los Noventa, en mis comentarios que hacía en Canal 3 de Puebla, al llegar el 12 de Noviembre, expresaba mi visión con la llegada inminente del Correo Electrónico

Comentaba en aquel entonces, que la figura tradicional del Cartero con su Mochila llena de Cartas y de papeles y revistas, el de a pie o el de bicicleta, corriendo de las terribles mordidas de cualquier perro, pasaría a ser  una figura, siempre amada y respetada por todos, en un Museo de Cera.

En ocasiones me sorprende, como hemos poco a poco ido perdiendo nuestra capacidad de asombro, todo lo que hoy vemos a nuestro alrededor nos parece tan natural, como si ya existiese desde siempre y no es así, sin embargo cada uno de nosotros, recibe un adelanto tecnológico, se sorprende, lo analiza, lo descubre, lo utiliza y lo guarda en una invisible memoria, que no distingue las líneas invisibles del tiempo y ahí se queda como si siempre hubiese existido.

Me imagino, en los recuerdos de aquella deliciosa lectura que hiciera hace muchos años, cuando no interferían en mi formación ni el cine, ni la televisión, de Bernal Díaz del Castillo en su extraordinaria Verdadera Historia de la Conquista de la Nueva España, narrando como los correos de Moctezuma veían a lo lejos en las costas la llegada de un puñado de hombres, Blancos y Barbados con sus Barcos de Velas, hasta esa época tecnológicamente desconocidos para ellos y cómo con una habilidad artística increíble dibujaban o pintaban lo que sus ojos miraban, para entregárselo al primer correo que debía recorrer un tramo a paso apresurado y que a su vez en un sistema de estafetas, lo hacían llegar al Emperador allá en la Gran Tenochtitlan.

De esa época también podríamos imaginarnos el momento aquel en que Cristóbal Colón hace el descubrimiento de unas nuevas tierras que confundió con las Indias y debió recorrer el camino completo de regreso para informar a los Reyes de España de su hallazgo y del éxito de su misión.

Los Indios Americanos se comunicaban a distancia por medio de señales de humo, mientras las civilizaciones más avanzadas Europeas, utilizaban palomas mensajeras o correos a caballo que atravesaban grandes distancias, portando mensajes a sus destinatarios y esperando las respuestas.

En la época de los Romanos, rapaban a un esclavo y le tatuaban el mensaje en la piel de la cabeza y luego esperaban a que le creciera el pelo, para que pudiese cruzar tierras enemigas u hostiles y ser rapado nuevamente al llegar a su destino y así poder entregar mediante la lectura el mensaje del cual habría sido portador.

El Correo es un personaje que siempre ha acompañado a la humanidad en todas las etapas de la historia y en todos los niveles sociales, políticos, económicos, románticos y hasta bélicos.

Quien no recuerda las vicisitudes de los enamorados para cartearse en todos los tiempos, desde el principio de la historia hasta hace sólo unos años, antes de la aparición del Internet.

Las pequeñas notas que se entregaban clandestinamente con palabras de amor, que en muchas ocasiones eran comprometedoras o las esperas de cada respuesta se volvían en ocasiones además de angustiosas y muy peligrosas.

Muchas vidas costaron los mensajes de correos en tiempos de guerra, en los que aún hay historias inéditas que seguramente no pueden contarse.

Recuerdo la correspondencia de mi tiempo, operada en nuestro País por el Servicio Oficial de Correos de México, que durante muchas décadas fue un monopolio del Estado, las cartas, se escribían a mano o con una maquina mecanográfica, es decir una máquina de escribir y se acudía a las oficinas a que las pesaran y tasaran la tarifa de las estampillas.

Antes de los años cincuenta del siglo pasado, el correo internacional viajaba por los océanos en barcos y por tierra en lo que s ele ocurra, desde el burro hasta el ferrocarril.

El correo aéreo, llegó con la aviación y para utilizarlo con sus enormes ventajas en tiempos de entregas, había que pagar una tarifa mas alta y utilizar un papel muy especial, muy muy ligero y cada carta era estrictamente pesada.

Desde luego que el medio más efectivo en tiempo seguiría siendo el telégrafo, que también en un monopolio del Estado con Telégrafos Nacionales, cobraba el servicio por cada palabra enviada y con alguna modalidad más barata en servicio internacional como lo eran las LT Nocturnas que por un precio bajo, permitían mensajes de hasta 21 palabras.

Obviamente nuestros lectores, acostumbrados hoy a las modernas tecnologías celulares, se sorprenderán  de mis recuerdos de aquellas no muy lejanas épocas en las que al finalizar los cincuentas había dos compañías de teléfono que prestaban servicio, Mexicana y Ericsson y a cada usuario nos daban un número de sólo dos dígitos es decir el 16 o el 32, que  el teléfono era de dos partes, el auricular que se unía a la caja de madera con un cordón, caja en la cual se encontraba el micrófono con el cual se hablaba y no tenían disco de marcar, había una manivela a la que se le daba de vueltas, para que de esa forma contestara una operadora, quien de manera gentil y casi familiar nos comunicaba y seguramente permanecía en la línea de manera silenciosa, convirtiéndose en la confidente de todos los que utilizábamos esa tecnología.

Más adelante una de las dos compañías desapareció y los teléfonos se volvieron automáticos, con un disco para marcar con un sistema de pulsos y los números pasaron de 4 a 5 dígitos y las comunicaciones fueron directas y más privadas, sin descartar los muy célebres hasta la fecha pajaritos en las líneas, con la excepción del servicio de larga distancia, tanto nacional como internacional, siempre se hacían por operadora y generalmente una llamada se solicitaba y podría tardar horas en que se produjese el contacto.

Recuerdo de mis viajes a principios de los setentas en Europa y el Medio Oriente, la tragedia de cada llamada, para hacer entender a una operadora internacional deletreándole, una comunicación con Ciudad Valles, San Luís Potosí, que automáticamente marcaban a San Luís  al que llamaban Potosí y a corregir hasta que después de un par de horas se lograba finalmente la comunicación y desde luego para que durase 3 minutos, por su elevadísimo costo.

Recuerdo que en el lobby de los Hoteles, ponían un Teletipo, que era algo así como una maquina de escribir enorme y sin teclado que escribía sola, conectada por un cable a los servicios de noticias.

Las máquinas de escribir mismas se transformaron de mecánicas a eléctricas y después a electrónicas, dejando atrás la bolita por la margarita y con memorias, hasta su desaparición frente a la impresora láser que vendría en la década de los ochentas en la revolución digital que aún hoy no culmina.

Las cartas se escribían originalmente con PLUMAS, cuyo nombre proviene del uso de una pluma de ave, con la punta afilada que se mojaba en un tintero por cada palabra que se escribía, misma que evoluciona ante la tecnología de las plumas fuente, que a su vez evoluciona con la denominada Pluma Atómica, cuyo nombre es moda de finales de los cincuenta y que hoy se denominan bolígrafos o hasta la revolución actual del Soller, que utiliza gel en lugar de tinta o finalmente la pluma digital que memoriza todo lo que escribimos con ella y lo vacía en el disco duro de una computadora para darle procesamiento a las palabras.

Hoy, hoy, hoy, todo es distinto y diferente, las computadoras tienen sistemas de reconocimiento de voz, una carta se dicta y la computadora la entiende y la transcribe y en solo segundos se transmite con un sistema de correo electrónico por medio de Internet, el Fax murió muy joven, duró muy poco tiempo, por haber llegado tarde y el sistema Messenger es la evolución instantánea del Correo Electrónico.

Hoy los problemas del correo tienen que ver con sistemas de seguridad y de encriptación, con el correo basura, que se ha convertido en una terrible plaga, que hoy ocupa a los legisladores del mundo que buscan a pasos acelerados una solución, los virus son una amenaza, que genera pérdidas de cientos de millones de dólares.

Jamás existió una generación humana más comunicada que la nuestra, los celulares evolucionan y estarán diseñados en la tela, junto con el Internet en las mangas de una camisa, integrados a la tinta digital, la voz sobre IP, abate costos y permite llamadas gratuitas sin distancias, el mail, y el Chat sumados se integran a esta revolución silenciosa.

Lo más notable, fue que el correo evolucionó a los sistemas de mensajería especializada y el CARTERO, nuestro personaje y nuestro héroe de mil batallas no se extinguió, cada mañana llega a nuestro domicilio a entregar las cartas, las de los estados de cuentas o la correspondencia tradicional, hoy llegan en Moto, pero llegan siempre con una sonrisa cumpliendo su deber, a pesar de la bravura de los perros, el CARTERO sigue siendo y lo será por mucho tiempo un personaje  y un sobreviviente de nuestro tiempo.

A ellos, a cada uno de los Carteros, dedico este espacio con motivo de su día, deseándoles dicha y felicidad.

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