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Sr. Lic. Melquiades Morales Flores
Gobernador del Estado de Puebla
Sr. Lic. Mario Marín
Presidente Municipal de la Ciudad de Puebla
Sr. Lic. Guillermo Pacheco Pulido
Presidente del Tribunal Superior de Justicia
Sr. Lic. Héctor Jiménez Meneses
Presidente del Honorable Congreso del Estado
Sr. Lic. Carlos Julián y Nacer
Secretario de Gobernación
Sr. Lic. Rafael Cañedo Benitez
Presidente del Comité Ejecutivo del Partido Revolucionario Institucional en el Estado de Puebla.
Sr. Lic. Jorge Morales Aldúcin
Presidente del Comité Ejecutivo del Partido Revolucionario Institucional en el Municipio de Puebla.
Distinguidas Damas y Caballeros
Amigos que hoy nos acompañan:
Desde los escenarios de mi vida cotidiana, he sido protagonista y testigo de manera activa en los últimos 36 años de la historia contemporánea de nuestro País, desde aquellos momentos en que como estudiante de la Carrera de Derecho aprendí de mis inolvidables maestros, no solamente sus enseñanzas jurídicas relacionadas con mi profesión, si no que de una manera muy particular, me enseñaron a percibir y a tener una gran sensibilidad social y política.
Tuve la fortuna de formar parte de una generación excepcional,hoy aquí espléndidamente representada; durante nuestro paso por la Universidad Autónoma de Puebla, viví intensamente con mis compañeros de estudio, momentos cruciales de definiciones ideológicas que marcaron para siempre no solamente a aquellos que como yo, estabamos en la etapa formativa de nuestras vidas, si no también a toda una generación que hoy denominaríamos para estar de acuerdo con la terminología de este tiempo, a una GENERACION GLOBAL.
Un poco más de 3 décadas que transformaron al mundo, cambiaron no solamente las formas de pensamiento, si no que hicieron primero de las ideologías el fundamento del cambio, para transformase después el cambio cómo el eje fundamental de una Sociedad que no estaba acostumbrada a cambiar y que de improviso tuvo que hacerlo para no quedarse rezagada en su contexto y en los escenarios que hoy nos llaman a la Globalización.
Testigo y protagonista, dos palabras que definen el papel que cada uno de nosotros juega en la sociedad en la que se desenvuelva, uno de manera pasiva y el otro de manera activa.
Testigo de muchos momentos hoy históricos durante los cuales vimos pasar ante nosotros figuras y personajes, acontecimientos trascendentales no solamente locales, si no también desde Puebla de trascendencia Nacional y más allá de nuestras fronteras, de trascendencia Internacional.
Testigos de la transformación del municipio de Puebla, que a principios de los años sesenta, era como casi todas las Ciudades de nuestro País, una ciudad Colonial con un intenso sabor de provincia, con arraigo a sus costumbres y sus tradiciones, testigos fuimos también de su transformación, cuando poco a poco se fue convirtiendo en una mancha urbana de impredecibles dimensiones, que la volvieron además cosmopolita con la llegada de gentes que venían a trabajar en los desarrollos industriales de empresas Regiomontanas, de la planta de Volkswagen y de muchas empresas Europeas que se instalaron en Puebla, vimos llegar a nuestra Ciudad a una gran cantidad de Capitalinos que la adoptaron como su residencia y se integraron a ella, enriqueciéndola después de los trágicos sucesos del terremoto de 1985.
Testigos de grandes transformaciones educativas, que han hecho de Puebla, la Ciudad Universitaria más importante del Sureste Mexicano, que diariamente forma en cada una de su aulas, no solamente a nuestros hijos, si no que además recibe a estudiantes de otros estados, que al finalizar sus estudios. Deciden quedarse a radicar en Puebla.
Testigos de las luchas estudiantiles de muchos años y de muchos hombres, testigos de la transformación de nuestra sociedad pasiva a una sociedad contemporánea proactiva y crítica, cómo hoy lo son todas las sociedades que conforman la Nación Mexicana.
Protagonistas en las aulas y cuando estudiantes tomamos las calles para manifestarnos inconformes, protagonistas cuando de estudiantes hablábamos en público y arengábamos a nuestros compañeros a no claudicar en sus ideales, protagonistas, cuando al dejar para siempre las aulas, aprendimos en la Universidad de la Vida, el valor de nuestros maestros y de sus enseñanzas, de sus valores que nos inculcaron en la sangre, en base a la ejemplaridad y la congruencia de sus vidas, protagonistas, cuando cada uno de nosotros, decidimos tomar nuevamente las aulas, para convertirnos poco a poco en Maestros que al enseñar, transformamos, como ayer los hicieron con nosotros a las nuevas generaciones que hoy forman parte activa y protagónica de nuestro destino como País.
Testigos de la forma en que nuestros Padres conformaron su familia, de la misma manera en la que cada familia de ustedes fue conformada, convertidos en protagonistas en cuanto llegó el momento en la vida de cada uno de nosotros de conformar nuestra propia familia, aquella que hoy más que nunca encierra los valores fundamentales, que la siguen haciendo la célula básica de la Sociedad.
Testigos de la actuación de Gobernantes y Políticos en todos estos años, de los que lo hicieron bien y también con actitud crítica de los que lo hicieron mal, protagonistas desde nuestros escenarios de trabajo y de nuestra vida privada, de la que también es testigo la sociedad entera conformada por hombres y mujeres que como Ustedes y como yo, tenemos siempre una actitud crítica o de desengaño, cuando los acontecimientos nos han sido adversos y en algunas ocasiones profundamente dolorosos.
Críticos constructivos, conscientes de que al criticar aportamos o sensibilizamos a la Sociedad entera, en forma particular protagonista, teniendo el enorme privilegio de haber tenido durante once años continuos un espacio de privilegio tres veces por semana en la televisión local para expresar mis comentarios, las más de las veces analíticos y reflexivos , una más en programas que nos desvelaban con Puebla en altas horas de la noche en los que los temas fueron siempre de participación de quienes asistían como invitados y de quienes de sus hogares participaban por medio del teléfono, privilegio que no en pocas ocasiones, siguiendo mi vocación y mi sensibilidad, me permitió entrar en vivo a páginas de la historia, protagonista también del periodismo escrito, que de manera diferente deja una huella más profunda y perdurable, con los mismos valores de congruencia entre lo que se expresa y la forma en la que quien lo expresa vive cada día, espacios hermosos que me acercaron a mi Ciudad de Puebla y nuestra gente, sin límites ni censuras a mi libertad de expresión.
Protagonista de los cambios profundos que hoy vive nuestra Sociedad, agobiada y agraviada por las recurrentes crisis que desquiciaron los proyectos de vida de cada Mexicano, indignado como muchos compatriotas en ocasiones sentí la impotencia de no poder hacer nada más por nuestro País o por nuestro Estado, más allá de lo que diariamente hacemos que es mucho en cada uno de nosotros, por nuestras familias y por nuestro País, pero que no basta para cambiar lo que haya que cambiar para ser mejores, por que el Pueblo de México no merece la tragedia económica y social de la cual hemos sido y seguimos siendo protagonistas.
Demagogia es engañar con la verdad y la verdad es que hay agravios en la Sociedad Mexicana, la mentira es culpar de los agravios de manera simplista como lo han hecho en forma generalizada, como parte de un concierto a nuestro partido, tratando de descalificarlo, en tiempos de competencia política y eso no lo debemos ni lo podemos permitir.
Hoy no basta con ser testigo y con ser protagonista de los escenarios personales, hoy más que nunca es necesario que cada ciudadano tome conciencia de que la solución de los grandes problemas nacionales está más que en los partidos, en lo que cada ciudadano se decida hacer para resolverlos.
Al protestar esta noche como Presidente de la Fundación Luis Donaldo Colosio del Municipio de Puebla, de la Ciudad que me vio nacer, en la cual he vivido toda mi vida, a la que amo profundamente, lo hago consciente de dejo a un lado la comodidad de crítico, para asumir la responsabilidad de trabajar incansablemente inspirado en los pensamientos de Colosio y en los objetivos de la Fundación contribuyendo a ELEVAR EL NIVEL DE LA DISCUSION POLITICA EN MEXICO.
Hoy mas que nunca es necesario dejar a un lado los intereses personales o de grupo, hoy mas que nunca es necesario servir en lugar de servirse, hoy más que nunca mi Patria, mi conciencia, mi raciocinio me dicen que no permitamos que toda la Sociedad Mexicana sea calificada como corrupta ni como parte de la Delincuencia Organizada.
Millones de Mexicanos somos honestos, gente que trabajamos día con día con integridad y ejemplaridad, esto es lo que hay que destacar ante nuestros niños en las escuelas y nuestros jóvenes en las universidades, fortaleciendo los valores y LA DIGNIDAD que nos permite expresar que los corruptos son los menos y los que amamos a México somos los más.
La prosperidad de un Pueblo, no se mide por su riqueza, se mide por LA JUSTICIA y todos estamos obligados a reaccionar de inmediato en cada uno de nuestros ámbitos para ser justos y hacer que nuestras leyes y la repartición de la riqueza sea justa también.
Usemos nuestra capacidad para el CAMBIO, adaptémonos a la VELOCIDAD del cambio antes de que nos arrolle, percibamos las nuevas realidades a las que nos enfrentamos con objetividad, solamente por tener un punto de reflexión , en 1980 éramos 66.8 millones de Mexicanos, en 1990 81.2 millones y en 1999 somos 97 Millones de Mexicanos, es decir que entre 1980 y 1999 nacieron 30 millones de personas que son menores de 19 años a los que hoy tenemos la obligación como sociedad de educar y formar para evitar que formen parte de los índices de desempleo y miseria o de la delincuencia juvenil.
Con estas cifras nos explicamos las profundas observaciones que Luis Donaldo Colosio nos legara con su pensamiento cuando señaló:
Veo un México de campesinos que aún no tienen las respuestas que merecen. He visto un campo empobrecido, endeudado, pero también he visto un campo con capacidad de reaccionar, de rendir frutos si se establecen y se arraigan los incentivos adecuados.
Veo un México de trabajadores que no encuentran los empleos ni los salarios que demanda; pero también veo un México de trabajadores que se han sumado decididamente al esfuerzo productivo, y a los que hay que responderles con puestos de trabajo, con adiestramiento, con capacitación y con mejores salarios.
Veo un México de jóvenes que enfrentan todos los días la difícil realidad de la falta de empleo, que no siempre tienen a su alcance las oportunidades de educación y de preparación.
Jóvenes que muchas veces se ven orillados a la delincuencia, a la drogadicción; pero también veo jóvenes que cuando cuentan con los apoyos, que cuando cuentan con las oportunidades que demandan, participan con su energía de manera decisiva en el progreso de la Nación.
Veo un México de mujeres que aún no cuentan con las oportunidades que les pertenecen, mujeres con una gran capacidad para enriquecer nuestra vida económica, política y social. Mujeres en suma que reclaman una participación más plena, más justa, en el México de nuestros días.
Veo un México de empresarios, de la pequeña y la mediana empresas, a veces desalentados por el burocratismo, por el mar de trámites, por la discrecionalidad en las autoridades. Son gente creativa y entregada, dispuesta al trabajo, dispuesta a arriesgar, que quieren oportunidades y que demandan una economía que les ofrezca condiciones más favorables.
Veo un México de profesionistas que no encuentran los empleos que los ayuden a desarrollar sus aptitudes y sus destrezas.
Un México de maestras y de maestros, de universitarios, de investigadores, que piden reconocimiento a su vida profesional, que piden la elevación de sus ingresos y condiciones más favorables para el rendimiento de sus frutos académicos; técnicos que buscan las oportunidades para aportar su mejor esfuerzo.
Todos ellos son las mujeres y los hombres que mucho han contribuido a la construcción del país en que vivimos y a quienes habremos de responderles.
Veo un México con hambre y con sed de justicia.
Un México de gente agraviada por las distorsiones que imponen a la ley
quienes deberían de servirla.
De mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.
Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad, ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que les cumplan.
Ciudadanos que aún no tienen fincada en el futuro la derrota; son ciudadanos que tienen esperanza y que están dispuestos a sumar su esfuerzo para alcanzar el progreso.
Veo un México convencido de que esta es la hora de la respuesta a un México que exige soluciones; los problemas que enfrentamos los podemos superar.
Yo en lo personal al aceptar esta responsabilidad, coincido con lo que vio Luis Donaldo Colosio y me propongo con mi actuación, luchar por un México que en lugar de combatir la riqueza autodetruyendose por intereses personales o de grupo, unido se sume a que todos luchemos por combatir la pobreza.
Muchas Gracias
Puebla a 12 de Abril de 1999